Algunos de mis lectores recordarán esta entrada del pasado mes de agosto, en la que os mostraba un par de vídeos sobre lo insignificante que es nuestro planeta (y, por ende, nuestra misma existencia) en comparación con los gigantes estelares que pueblan nuestro Universo. Hoy me atrevo a continuar aquel 'post' rescatando esta magnífica narración de Carl Sagan, titulada Un punto azul pálido, con la que el astrónomo estadounidense cerró su mítica serie Cosmos. El relato, inspirado en la fotografía que veis al lado de estas líneas (la imagen de la Tierra tomada por el Voyager 1 a 6.000 millones de kilómetros de distancia), sobrecoge no sólo por su belleza, sino, sobre todo, por la humildad que destila desde el primer instante, demostrando a su espectador lo ridícula que es nuestra especie, pobladora de un mísero punto en un espacio infinito que apenas si se hace eco de nuestras alegrías y nuestros sufrimientos. Sin más, os dejo para que disfrutéis del vídeo y de la genialidad de Sagan. Un saludo a todos mis lectores.
Y pensar que la Humanidad llegó a creer que era el centro del Universo... Cuán insignificante se siente uno al contemplar la inmensidad de los astros que os ofrezco en los siguientes vídeos. Sin duda alguna, "no somos nadie", al menos cósmicamente hablando :P
P.D.1: Observar en vivo una estrella tan enorme como Canis Majoris debe ser un espectáculo realmente sobrecogedor.
P.D.2: Fíjate tú que yo creía que todas las supergigantes o hipergigantes eran rojas... Resulta interesante averiguar que también existen azules.
Me perdonará Estelwen que le robe su 'post', pero el vídeo, independientemente del rigor científico con el que esté hecho, me pareció precioso, y quería compartirlo con todos vosotros. Al que no lo haya visto, espero que le guste.